Los cuatro exmilitares guatemaltecos, que son acusados de haber participado en la matanza de más de 250 campesinos en 1982, se declararon “inocentes” de los cargos en el inicio del histórico juicio en el que supervivientes y familiares de las víctimas buscan Justicia, por ese crimen de guerra.
El primero en declarar, ante los jueces del Tribunal Primero de Alto Riesgo de la capital guatemalteca, fue el exteniente Carlos Antonio Carías, señalado de ser uno de los jefe del grupo de kaibiles (unidad de elite) del Ejército guatemalteco que perpetró la matanza.
“No sé por qué me vinculan a este hecho. Yo soy inocente, nunca estuve en ese lugar el día en que ocurrieron esos hechos, y tampoco conozco a los otros” exmilitares que son acusados, dijo Carías a los jueces en la primera parte de su interrogatorio.
Los abogados de los ex subinstructores: Manuel Pop, Reyes Collin y Daniel Martínez, los otros tres procesados en este hecho, previo al inicio del juicio, aseguraron a los periodistas que sus defendidos “son inocentes” y que lo demostraran a lo largo del proceso.
La juez Yasmín Barrios, presidente del tribunal, explicó al inicio del juicio que el proceso se extenderá durante varias semanas debido a que habrá que conocer las decenas de pruebas de cargo que presentará la Fiscalía, y escuchar a los más de 38 testigos que han sido convocados.
Las investigaciones de esta matanza, ocurrida el 7 de diciembre de 1982, en la comunidad de las Dos Erres, en el departamento de Petén, iniciaron en junio de 1994. Pero los militares señalados por medio de diversas artimañas lograron retrasar el inicio del juicio durante 17 años. Este es el primero que se realiza en contra de exmilitares por matanzas colectivas.