El anuncio hecho por el presidente colombiano, Alvaro Uribe, que hoy serían entregados los cadáveres de once ex diputados regionales que murieron estando secuestrados por las FARC ha dado esperanzas a sus familiares de acabar con este drama.
Sin embargo, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), organismo aceptado tanto por el gobierno como por la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) para recibir los despojos de los ex diputados, no ha querido confirmar ni el lugar ni la fecha de esa entrega.
Además, los familiares, que esperan en Cali, capital del departamento del Valle del Cauca (suroeste), tienen un compromiso del CICR de que serán los primeros en enterarse de la entrega de los cadáveres.
La pesadilla de los familiares ya se prolonga durante casi mes y medio, desde que las FARC anunciase el 28 de junio que los once ex diputados murieron el 18 de junio a consecuencia de un fuego cruzado con un "grupo militar sin identificar" y en circunstancias no aclaradas, aunque el gobierno sostiene que fueron asesinados por los guerrilleros.
Uribe afirmó que las FARC iban a entregar los cadáveres el sábado en Corinto, localidad a unos 500 kilómetros al suroeste de Bogotá, en el departamento del Cauca, y a unos 50 kilómetros de Cali.