Un experto del Departamento de Estado en armamento químico y biológico ha dicho al Congreso que el gobierno del presidente George W. Bush le presionó para que “distorsionara algunos datos”, informó ayer “The New York Times”.
El funcionario presentó su testimonio ante comités del Congreso, en audiencias a puerta cerrada, que investigan cuál era la información que tenía el gobierno sobre el armamento químico, biológico y nuclear de Irak.
El gobierno de Washington afirmó que tenía pruebas sobre la existencia y localización de esas armas y que Irak presentaba una amenaza inminente para la seguridad nacional de Estados Unidos.
“Varios funcionarios identificaron al testigo como Christian Westermann, el primer miembro de las agencias de inteligencia que hizo este tipo de admisión ante miembros del Congreso”, sostuvo el diario.
Se trata de un analista de la Oficina de Inteligencia e Investigación del Departamento de Estado que proporciona al secretario de Estado evaluaciones independientes de la Agencia Central de Inteligencia y otros servicios secretos.
Por su parte, el director de comunicaciones del primer ministro Tony Blair admitió ayer que se cometió un error cuando se elaboró un informe de inteligencia sobre las armas iraquíes basado en una tesis estudiantil colocada en la internet.
Sin embargo, Alastair Campbell negó la acusación de que reescribió informes de inteligencia sobre el arsenal de Sadam Hussein, calificándola de totalmente descabellada.
La controversia sobre los dos documentos, parte clave del argumento del gobierno para la acción militar en Irak, se intensifica cuando Blair es presionado para retirar a las fuerzas británicas de la región, tras la muerte de seis miembros de la Policía militar.
Experto confiesa presión sobre armas de Irak
Según informó The New York Times el Congreso estadounidense presionó a un funcionario del Departamento de Estado para que distorsionara información sobre los armamentos químicos que tenía Sadam Hussein.