Una vejiga llena puede llevar a que se realicen reuniones más cortas, pero también, como sugieren expertos en Holanda, a que se tomen decisiones más acertadas.
¿Qué debe hacer uno cuando realmente tiene la urgencia de ir al baño? Tomar decisiones importantes, tal vez... debido a que mediante el control de la vejiga el mecanismo del cerebro de autocontrol proporciona moderación en todas las áreas a la vez, de acuerdo con un estudio.
Psicólogos de la Universidad de Twente, en Holanda, vincularon el control de la vejiga a la misma parte del cerebro que activa los sentimientos de deseo y recompensa.
La idea del estudio se le ocurrió a la profesora Mirjam Tuk mientras asistía a una conferencia de extensa duración y, en un esfuerzo por permanecer alerta, bebió varias tazas de café.
Al final de la charla, dice Tuk, "todo el café había llegado a mi vejiga", lo que le planteó la cuestión: ¿qué sucede cuando las personas experimentan mayores niveles de control de la vejiga?".
Tuk y sus colegas Debra Trampe, de la Universidad de Groningen y Luk Warlop, de la Universidad Católica de Lovaina, diseñaron experimentos para probar si el control de los deseos corporales puede llevar también a un mejor autocontrol de otras áreas.
Sus hallazgos contradicen estudios previos según los cuales las personas que se ven obligadas a "restringir sus urgencias corporales" ponen más presión sobre su cerebro y les resulta difícil ejercer el autocontrol.
La profesora Tuk manifiesta que sería buena idea beber una botella de agua antes de tomar esas decisiones que consideramos verdaderamente importantes.