Al menos cinco personas muertas, entre ellas un niño, y otras 32 heridas, dejó ayer el estallido de un coche bomba en un estacionamiento cerca de la sede de la Fiscalía de la ciudad colombiana de Medellín, en un ataque que las autoridades atribuyeron a la guerrilla.
Se trata del quinto ataque con coches bomba que se registra en Colombia en menos de 10 días y el más grave de su tipo en lo que va de este año. El estallido de un taxi cargado con 40 kilos de explosivos, se produjo en momentos en que decenas de empleados de la Fiscalía y de otras oficinas privadas llegaban a sus lugares de trabajo, en pleno centro de Medellín.
La sede de la Fiscalía, en cuyas inmediaciones se registró la explosión, archiva procesos criminales contra narcotraficantes, guerrilleros izquierdistas, paramilitares de ultraderecha y delincuentes comunes. El fiscal regional de Antioquia, Francisco Galvis, acusó del ataque a las izquierdistas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que habrían actuado en represalia por la reciente captura de 53 de sus combatientes en Medellín.
El comandante de la Policía Metropolitana de Medellín, general Leonardo Gallego, ofreció una recompensa de 172,000 dólares a quienes suministren información que permita identificar y capturar a los autores del ataque. La explosión destruyó 15 automóviles y causó destrozos en unos 40 locales comerciales.