La presidenta Gloria Macapagal Arroyo ordenó ayer una "guerra total"" contra el terrorismo después que una potente explosión mató en la ciudad sureña de Davao a 16 personas, incluyendo dos niños y una monja.
El país se encontraba ya en alerta máxima, lo que según las autoridades impidió que el número de muertos fuera aún mayor. La bomba estalló a 1100 GMT, y causó un cráter en la carretera que atraviesa el distrito municipal de Sasa.
La funcionaria de salud, Dolores Castillo dijo que muchas víctimas eran vendedores de alimentos preparados y niños. "Vi a la gente aturdida, sin poder articular palabras, llorando mientras contemplaban los cadáveres dispersos por el suelo"", dijo Larry Laura, 39, que conducía una camioneta cuando estalló la bomba a unos 100 metros de distancia.