Una bomba de fabricación casera o una granada oculta en una caja estalló en la sección de carnicería del mercado en la ciudad General Santos, donde las autoridades intensificaron de inmediato las medidas de seguridad.
"Se trata de un atentado terrorista por donde se mire"", manifestó el senador Richard Gordon, que dirige la Cruz Roja Filipina, a la estación de televisión ABS-CBN.
Criticó además a los militares y a la Policía por no haber tomado medidas para impedir el atentado pese a que había información del servicio de inteligencia de que se planeaba una acción terrorista en la ciudad.
"He recibido informes de algunos de mis empleados que dicen que ellos sabían que había un plan para ejecutar esto, pero igual sucedió"", expresó Gordon. "Necesitan incrementar su espionaje y su vigilancia en lugares que deberían estar resguardados"".
El funcionario instó a los comités de la Cruz Roja de provincias cercanas a que donen sangre para los heridos.
La presidenta Gloria Macapagal Arroyo condenó enérgicamente el ataque, señalando que no había manera de justificar "esta acción abierta"" después de un periodo de calma en General Santos, una bulliciosa ciudad portuaria situada a 1,000 kilómetros al sur de la capital, Manila.
Tres personas murieron instantáneamente al producirse la explosión. Ocho más murieron más tarde en los hospitales, señaló el investigador policial, capitán, Máximo Sebastián.
"El mercado estaba repleto de gente porque había puestos que vendían mercancías baratas en ocasión de la Navidad. La explosión fue poderosa"", dijo Sebastián.
La Policía acordonó el área ante el temor de que hubieran más explosivos, informó la radio local.
Pese a una fuerte ofensiva, los milicianos musulmanes han perpetrado varios atentados y tienen presencia en General Santos.
En el 2002, una bomba destruyó un centro comercial en General Santos, y murieron 14 personas en un atentado que las autoridades atribuyeron al grupo musulmán extremista Abu Sayaf y al grupo separatista Frente Moro de Liberación Islámica.