Los espíritus y las creencias animistas que jalonan la vida rural de Tailandia también habitan en las calles y el colectivo imaginario de la moderna metrópoli de Bangkok, según una exposición fantasmagórica en la capital tailandesa.
“La tecnología ha cambiado nuestra forma de vivir, pero la ciencia no puede explicar todo el mundo sensorial y por eso la mayoría de los tailandeses cree en los espíritus”, explicó Nunnaree Panichkul, una de las comisarías de la muestra “Espíritus: creatividad desde el más allá”.
La exhibición, organizada en el Centro de Creatividad y Diseño Tailandés (TCDC), repasa las historias de espíritus más escalofriantes de Tailandia, su asimilación con las creencias budistas e hindúes, así como su proyección en la literatura y el cine.
Entre la imponente selva de rascacielos de la capital tailandesa, una miríada de altares espirituales, casitas en miniatura decoradas con flores y pintorescas figuras, resiste los embates seculares de la modernidad.
Desde los altos ejecutivos hasta los vendedores ambulantes realizan una respetuosa reverencia al pasar delante de estos altares, donde no faltan nunca ofrendas como fruta, arroz, gaseosa o incienso.
Bangkok es también el escenario de una de la leyenda de Mae Nak, una de las historias de fantasmas que más películas han inspirado en Tailandia.
“Nang Nak”, galardonada en 2000 en el festival de cine de Rotterdam, narra la tragedia de Nak, una mujer que muere junto con su hijo mientras da a luz, cuando su marido está ausente en la guerra a mediados del siglo XIX.
Al regresar el esposo, el espíritu de Mae Nak, con su hijo en brazos, le da una cálida bienvenida, sin que él llegue a descubrir durante un largo tiempo que en realidad están muertos.
En el céntrico distrito de Phra Kanong se encuentra el templo Maha But, dedicado al espíritu de Nak y al que acuden cada día decenas de tailandeses en busca de buena fortuna.
Al nacer, los bebés son recibidos por todo tipo de insultos para desanimar a los espíritus malignos y se les cuelga un pene de madera en el cuello para hacerlos ver como adultos.
Según la comisaria, “en la cultura urbana, la idea que predomina de los espíritus es más espeluznante, a causa de las películas, pero en el medio rural, las historias de espíritus servían para evitar comportamientos inmorales”.