Si el exjefe de la CNI Odlanier Mena se suicidó para frenar el traslado de un grupo de represores de la dictadura a la prisión de Punta Peuco, entonces fue "una decisión irracional", declaró Mireya García, dirigente de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD).
Mena, que fue director de la Central Nacional de Inteligencia durante el gobierno de Augusto Pinochet (1973-1990), era uno de los 10 reos que iban a ser trasladados del lujoso penal Cordillera, en Santiago, a la cárcel de Punta Peuco.
El exjefe de la CNI, el organismo represor que sucedió a la temible Dirección de Inteligencia Nacional (Dina), creada tras el golpe de Estado de Augusto Pinochet, se quitó la vida en su domicilio particular, donde se encontraba disfrutando de un permiso de salida para los fines de semana.