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Extreman medidas de seguridad tras atentados


Las autoridades rusas extremaron ayer las medidas de seguridad tras el doble atentado suicida del sábado atribuido a extremistas chechenes y que causó al menos 15 muertos y medio centenar de heridos durante un festival de rock en Moscú.
Más de 24 horas después del atentado, las autoridades todavía difundían datos contradictorios sobre las víctimas mortales, 15 según los médicos, incluidas las dos terroristas "kamikaze", y 16 ó 17 según fuentes policiales.
Otras 49 personas permanecen ingresadas en cinco hospitales de Moscú, nueve de ellas en estado grave y dos en coma, y todavía hay varios muertos que no han sido identificados.
El ministerio del Interior ordenó el acuartelamiento del personal en Moscú, patrullas policiales tomaron bajo control los lugares públicos más concurridos y se multiplicaron los controles en todas las carreteras de acceso a la capital.
El ala moderada de la guerrilla separatista chechena negó ayer su implicación en el atentado, que los militares rusos atribuyeron a los sectores más radicales de los rebeldes y, concretamente, a un batallón de mujeres suicidas llamado "Viudas Negras".
Los atentados se produjeron al mediodía del sábado en el aeródromo de Túshino, noroeste de Moscú, donde unas 20,000 personas asistían al festival de rock "Krilia" (Alas).
Los actos terroristas tuvieron lugar en dos accesos al aeródromo, con una diferencia de 15 minutos, y cuando alrededor de las dos mujeres "kamikazes" había más de 200 personas que esperaban para entrar al complejo.
Las mujeres detonaron sus cargas explosivas cuando se dieron cuenta de que iban a ser detenidas por los policías que vigilaban las entradas con perros entrenados para detectar bombas.
El presidente ruso, Vladimir Putin, fue informado inmediatamente de los atentados, cuya investigación quedó a cargo de los ministros del Interior, Borís Grizlov, y Situaciones de Emergencia, Serguei Shoigú, y el fiscal general, Vladímir Ustínov.
El Patriarca ortodoxo, Alexis II, ofició ayer una misa por las víctimas, mientras el Gobierno y el Ayuntamiento de Moscú asumieron los gastos de los tratamientos médicos y prometieron ayudas a las familias damnificadas.
Los atentados tuvieron lugar un día después de que Putin anunciara la convocatoria de elecciones presidenciales en Chechenia para el próximo 5 de octubre, para legitimar a las autoridades locales impuestas por el Kremlin.
En Moscú, el diputado liberal y ex viceprimer ministro Borís Nemtsov arremetió con duras críticas contra el llamado "plan de paz" del Kremlin para Chechenia, que en su opinión no hace más que maquillar una guerra que sigue sembrando odio y muertes.
"La tragedia chechena no está resuelta, sino arrinconada (...) Las elecciones presidenciales en Chechenia son una profanación, pues no habrá paz ni en esta república ni en el resto del país hasta que el poder no aborde con seriedad el arreglo", declaró. Mientras tanto, el presidente Vladimir Putin canceló un viaje a Uzbekistán y Malasia después de los atentados.
El Kremlin no aportó detalles sobre las razones de cancelación del viaje que debía comenzar ayer, pero se estima que es tanto para expresar la preocupación oficial sobre los ataques terroristas, como para evitar que se repitan las críticas de que el líder ruso es indiferente y distante en momentos de crisis.


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101 años de Panamá América

 
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