Al aceptar una sentencia que podría equivaler a cadena perpetua, el extremista Anders Behring Breivik se arrepintió de no haber matado a más personas en ataques con disparos y explosivos en Noruega que dejaron 77 personas muertas.
Las mórbidas y desafiantes declaraciones de Breivik marcaron el fin de un proceso legal que espantó a Noruega durante 13 meses. Los fiscales indicaron que ellos tampoco apelarían el fallo de la Corte de distrito de Oslo, que declaró al antimusulmán de 33 años legalmente cuerdo.