El actual plan de paz internacional que busca detener la guerra civil de Siria sufrió un fuerte revés ayer, cuando un grupo extremista inspirado en Al Qaeda rechazó un cese al fuego propuesto por el enviado de la ONU y la Liga Árabe a Siria.
Lajdar Brahimi había informado que el Gobierno sirio y algunos grupos rebeldes acordaron un cese al fuego de cuatro días para la festividad musulmana del Eid al-Adha que comienza mañana.
El modesto alcance de la propuesta refleja qué tan corta de ideas se encuentra la comunidad internacional, e incluso esa parecía destinada al fracaso. Ambas partes han aceptado previos y más ambiciosos ceses al fuego solo para después violarlos, y ninguno de los dos bandos muestra mucho interés en detener los combates ahora.
El Gobierno sirio negó que haya tomado una decisión e informó que estudiaba la propuesta, mientras que los rebeldes han manifestado sus dudas.
Un grupo extremista, Jabhat al-Nusra, que se sumó a los combates contra el presidente Bachar al Asad, también rechazó la tregua.
“No habrá tregua entre nosotros y el orgulloso régimen derramador de la sangre de musulmanes”, advirtió el grupo en un comunicado publicado en la página de internet de los combatientes. “Nosotros no nos encontramos entre aquellos que permiten que se les mienta arteramente y tampoco aceptaremos que se nos juegue sucio”.
Brahimi anticipó a los periodistas en El Cairo que el gobierno de Al Asad presentaría una declaración en que acepta la tregua, pero se abstuvo de mencionar detalles sobre la supervisión de la tregua.
El conflicto armado en Siria ha dejado 34,000 muertos desde marzo del 2011.