La papelera construida por la empresa finlandesa Botnia en el oeste uruguayo fue autorizada ayer para funcionar por el Gobierno.
La orden de apertura fue dada por el presidente de Uruguay, Tabaré Vásquez, luego de que fracasaran, en la Cumbre Iberoamericana de Santiago, las negociaciones entre Uruguay y Argentina sobre la planta.
La planta es rechazada por las autoridades argentinas, por considerar que causará daños al medio ambiente de la región, lo que es negado por el Gobierno uruguayo y la empresa.
Por otro lado, Argentina considera que esta decisión ha dañado las relaciones entre los dos países y que la actitud del presidente uruguayo raya en el cinismo.
Ambientalistas argentinos preparan para hoy una protesta "por tierra, agua y aire" contra la planta papelera en Uruguay, que ayer comenzó a operar.