Las autoridades venezolanas pusieron a Caracas bajo un estricto racionamiento de agua como consecuencia de la severa sequía que ha afectado los principales embalses que surten la capital y zonas aledañas.
Y como suele ocurrir en este país, polarizado políticamente, el racionamiento se ha convertido en un tema que alimenta las disputas entre funcionarios del gobierno del presidente Nicolás Maduro y sus adversarios, quienes acusan a la operadora estatal de acueductos de la región capital, Hidrocapital, de no prevenir la situación.