Irse a la cama más temprano protege a los adolescentes y los hace menos propensos a sufrir de depresión y experimentar pensamientos suicidas.
Un estudio realizado con adolescentes de entre 12 y 18 años de edad reveló que aquellos que se acostaban a dormir después de las 12 de la noche tenían un 24% más de probabilidades de deprimirse que aquellos que se iban a la cama antes de las diez de la noche.
Y los jóvenes que dormían menos de cinco horas tenían un 71% más de riesgo de desarrollar depresión que aquellos que lo hacían por ocho horas.
Se calcula que unos 80,000 niños y adolescentes en el Reino Unido sufren de depresión.
Según la Organización Mundial de la Salud, en 20 años, la depresión será la enfermedad que más padecerán los seres humanos, superará el cáncer y los trastornos cardiovasculares.