Un grupo de esposas y madres de prisioneros palestinos en huelga de hambre prometieron ayer que ellas tampoco comerán hasta que Israel cumpla con las demandas de brindar un trato mejor y permitan una mayor cantidad de visitas familiares.
Más de 1,500 prisioneros, considerados como símbolos de la resistencia a la ocupación de Israel, a partir de esta semana sólo tomarán líquidos para exigir una mayor frecuencia en las visitas, mejores condiciones sanitarias, teléfonos públicos y que finalicen los registros en que los obligan a desnudarse.
Los funcionarios israelíes manifestaron que han comenzado a pesar a quienes realizan la huelga de hambre y a realizarles controles médicos, pero no han visto problemas de salud.
En tanto, una treintena de presos palestinos interrumpieron ayer su huelga de hambre, según Sharon Gudman, portavoz del Servicio de Prisiones de Israel. "Han pedido hoy comida a los responsables".
La huelga se lleva a cabo en la prisión de Nafha, en la de Eshel y Ohalei Kedar, todas ellas en el sur del país, y se sumó otra sección en la de máxima seguridad de Hadarim, al norte de Tel Aviv".
El Papa, que se esforzó en evitar la guerra en Irak, ofreció la mediación del Vaticano para intentar resolver la crisis en Nayaf, pero exige el acuerdo de las partes.
Los combates se reiniciaron violentamente ayer en Nayaf, cerca del mausoleo del Imán Alí.
Desde Italia, el primer ministro Silvio Berlusconi, y su homólogo británico, Tony Blair, que pasan juntos sus vacaciones, hicieron ayer un llamado para "la solución de la situación en Nayaf" y dijeron su confiar en "el éxito de la Conferencia Nacional" en ese país.
Una resolución votada el lunes a mano alzada por la Conferencia Nacional iraquí pide que el Ejército del Mehdi se retire del mausoleo, entregue las armas y se convierta en un partido político, según el jefe de la delegación iraquí que visita Nayaf.