Los familiares de 45 niños rusos muertos cuando el avión en que viajaban chocó sobre Alemania con una aeronave de carga fueron al lugar del siniestro ayer, donde depositaron flores y permanecieron de pie en silencio.
Unas 120 personas, principalmente padres de las víctimas, se reunieron alrededor de los restos de la sección trasera de la nave, que conserva todavía sus tres motores. Un sacerdote ortodoxo y un clérigo musulmán oficiaron una ceremonia donde los deudos lloraron, se abrazaron y oraron. Cerca de una hora después, volvieron a sus autobuses.
Más tarde, investigadores alemanes dijeron que el avión ruso involucrado en el accidente recibió la advertencia del control de tráfico aéreo suizo apenas 44 segundos antes del choque, y que comenzó a bajar hasta 30 segundos antes del impacto.
Peter Schlegel, director de la oficina de investigación de accidentes dijo que los investigadores redujeron el lapso reportado originalmente, que era de 50 segundos, luego de revisar concienzudamente los registros de radio sobre la advertencia emitida por los controladores suizos. Un vuelo especial había llevado a las familias desde Ufa, en la región oriental rusa de Bashkortostan donde los niños eran estudiantes distinguidos.
Algunos deudos llevaban claveles rojos y blancos tradicionales en los funerales rusos. Seis doctores, incluidos médicos y psiquiatras, les acompañaron en el vuelo. Un grupo de 30 consejeros e intérpretes también estuvo a su servicio en Alemania.
Los estudiantes estaban entre los 71 pasajeros muertos cuando el Tu-154 de Bashkirian Airlines y el Boeing 757 del servicio de mensajería DHL International chocaron a 11,000 metros de altura antes de la medianoche del lunes. Entre los muertos estuvieron los dos pilotos de DHL.