La guerrilla izquierdista de las FARC señaló ayer que el diálogo de paz emprendido por el gobierno colombiano con los paramilitares apunta a legalizar a estos grupos de extrema derecha y vincular a sus efectivos al Ejército para intensificar la guerra contrainsurgente.
"En la conocida estrategia estatal de legalizar sus bandas paramilitares (el presidente de Colombia, Alvaro) Uribe, ha definido su política de diálogos con estos asesinos con la finalidad de darles estatuto político, luego reubicarlos en los soldados campesinos y voluntarios y la red de cooperantes (del Ejército)", afirmó el alto mando rebelde en una nota difundida por internet.
El comunicado, firmado por el portavoz y jefe del comité internacional de las FARC, Raúl Reyes, añadió que Uribe pretende "mejorar la instrucción militar (de los combatientes de extrema derecha) en técnicas de guerra sucia contra el pueblo y sus organizaciones revolucionarias, en el desmedido incremento de la guerra total sin diálogos contra la insurgencia armada".
"Con este propósito (el gobierno) emprende el desmesurado aumento en hombres de las Fuerzas Militares y de Policía, pagados con los impuestos de los colombianos y los millones de dólares recibidos de Estados Unidos en su política de intervención en el conflicto interno de Colombia".
El grupo rebelde señaló además que Uribe, quien participa en el Foro Económico Mundial de Davos (Suiza), ha emprendido en el exterior "la más burda e irrespetuosa campaña de presión contra gobiernos, personalidades y amigos de los cambios requeridos en Colombia (para) que no se pronuncien sobre sus aportes a la política de paz con justicia social para Colombia, propuestos y defendidos por las FARC".
Al menos 15 muertos, cinco heridos y daños materiales en la vivienda de un alcalde de la antigua zona despejada del sur del país dejaron las acciones perpetradas ayer por grupos violentos en diversas localidades de Colombia, informaron fuentes oficiales.
La Policía señaló que seis campesinos fueron asesinados e por pistoleros desconocidos en una aldea del municipio de Palestina (300 km al oeste de Bogotá, en el cafetalero departamento de Caldas). Otras cinco personas, integrantes de una misma familia, fueron asesinadas a machetazos por hombres sin identificar en el caribeño municipio de Sahagún (600 km al norte de la capital), informó la Defensora del Pueblo en el departamento de Córdona, Milena Andrade.
La jefatura de la Policía indicó por su parte que cinco personas, entre ellas dos menores, resultaron heridas al estallar una bomba de 30 kilos de dinamita activada por desconocidos frente a la vivienda del alcalde del municipio de San Vicente del Caguán (700 km al sur, en la antigua zona despejada), Néstor León Ramírez, quien no se hallaba en el lugar.