La guerrilla de las FARC le planteó al secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, una cita para exponerle sus puntos de vista sobre el conflicto armado colombiano, a través de una carta que el líder del organismo calificó como "positiva".
"Nos interesa exponer ante usted y su organización nuestras opiniones y propuestas de solución conducentes a evitar innecesarias muertes de más compatriotas por la prolongación del conflicto interno", señalaron las FARC en una carta dirigida al secretario general, difundida ayer.
La misiva agrega que para tal fin "consideramos necesario escoger un lugar y tiempo de común acuerdo con sus representantes".
En un escueto comunicado, la ONU dijo ayer que Annan "ha sido informado de la comunicación de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC-EP) y la considera positiva".
El secretario general "siempre ha dejado en claro que sus buenos oficios están a la disposición de las partes", puntualiza la nota del Centro de Información de la ONU para Colombia, fechada en Bogotá.
Las FARC dijeron que frente a las conversaciones entre Annan y el presidente colombiano Alvaro Uribe, y los foros en que Bogotá da a conocer a la ONU su "política de guerra total", estima como una "necesidad elemental" que ese organismo le escuche para que pueda "obtener una visión mucho mas objetiva de la realidad del conflicto".
"Conocemos de distintas fuentes que las Naciones Unidas han ofrecido su respaldo al gobierno del señor Uribe en su lucha contra el terrorismo y el narcotráfico, pero se abstienen de darle igual calificativo a la guerrilla de las FARC, lo que permite en corto plazo realizar encuentros", indica la nota, suscrita por el Secretariado (alto mando) de la organización.
Según el grupo rebelde, al conocer el apoyo de la ONU y la Unión Europea a la política de seguridad de Uribe solicita a Annan "igual tratamiento, espacio y garantías para explicar su propuesta de un nuevo gobierno para la paz".
Por otra parte, las autoridades colombianas hallaron ayer los cuerpos de seis personas calcinados y abandonados en bolsas plásticas en zonas rurales del departamento colombiano del Tolima, dijeron fuentes oficiales.
Los cadáveres, de presuntos guerrilleros o paramilitares, fueron dejados en las zonas rurales El Bosque y Santa Teresa, en una región boscosa y montañosa entre los municipios de El Líbano y Lérida, a unos 250 kilómetros al oeste de Bogotá.
Según el coronel Prada Blanco, se investiga si los asesinados fueron víctimas de los enfrentamientos porel control territorial en esa región entre facciones de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) o del Ejército de Liberación Nacional (ELN), con un grupo paramilitar.