Los medicamentos para el tratamiento de la artritis reumática pueden reducir los riesgos de infartos cardiacos y cerebrales.
Así lo indica un estudio, encabezado por Antonio Naranjo, del Hospital Dr. Negrín, de la Universidad de Las Palmas en Gran Canaria.
Los investigadores analizaron datos de una encuesta entre 4.363 pacientes de 48 sitios en 15 países, y examinaron las causas y efectos de la artritis reumática, así como los beneficios potenciales de los medicamentos.
La prevalencia general de las enfermedades cardiovasculares entre estos pacientes fue del 9,3%, con variaciones considerables entre países, desde alrededor del 5% en Argentina y Francia a casi el 10% en Finlandia, Alemania, Polonia, el Reino Unido y Estados Unidos.
El estudio añadió que los acontecimientos cardiovasculares fueron más prevalentes entre los hombres que en las mujeres.
Y es que los pacientes con artritis reumática tienen de 30% a 60% más probabilidades de sufrir un evento cardiovascular, comparados con la población general".
Riesgos.
Los médicos saben que la artritis reumática es un factor de riesgo en el endurecimiento de las arterias y puede llevar al infarto cerebral y los ataques cardiacos con unos diez años de adelanto sobre las personas que no padecen esa condición.
Otros estudios señalan, que el tratamiento de la artritis reumática con medicamentos como el metrotexato, la leflunomida y la sulfasalazina puede reducir ese riesgo.
Los investigadores determinaron que el riesgo, con ajustes por edad, sexo, actividad de la enfermedad y factores tradicionales como la falta de ejercicio, el tabaquismo, la diabetes y altos niveles de colesterol, se relacionaba sustancialmente con el uso de medicamentos para el tratamiento de la artritis reumática.
La administración de metotrexato (el medicamento usado más ampliamente para la modificación de la artritis reumática) durante un año se reflejó en una reducción del 18% en el riesgo de ataque cardiaco y un 11% en el riesgo de infarto cerebral, señalaron los investigadores.
Participaron Miguel Descalzo, de la Fundación Española de Reumatología; J. Calvo Alén, del hospital Sierrallana, en España; Miguel Belmonte, del Hospital General de Castellón, y Sergio Toloza, del Hospital San Juan Bautista, en Argentina.