La Rocinha, la mayor y más famosa favela de Río de Janeiro, casi duplicó su población en los últimos nueve años y alcanzó los 100.818 habitantes, según un censo inédito publicado por el Gobierno regional.
El estudio reveló que esta barriada marginal, ubicada entre dos de los distritos más adinerados de Río, vivió toda una expansión inmobiliaria en la última década, cuando se construyó el 35,8% de sus viviendas.
La Rocinha nació en los años 1950, cuando un grupo de inmigrantes del empobrecido noreste de Brasil se instaló en las abruptas laderas del cerro de Gávea, no muy lejos de barrios acomodados como Ipanema o Leblon, en la entonces capital del país.
En los últimos años, esta barriada, construida por sus propios vecinos, ha crecido de forma espectacular, se ha desparramado hasta penetrar en los límites de un bosque tropical protegido y se ha poblado de edificios altos, de hasta once plantas.
Al contrario que muchas de las 900 favelas de la ciudad, la Rocinha cuenta con una red de alcantarillado que sirve al 86% del barrio, además de otros servicios y empresas instaladas en sus límites, aunque persisten deficiencias, como en los correos, que solo entregan cartas en el 30,1% de las casas.