La Oficina Federal de Investigaciones (FBI) no ha entrevistado todavía a cinco miembros "claves" del equipo de seguridad privada de la empresa Blackwater involucrados en la muerte 17 iraquíes, según señaló hoy Anne Tyrrell, una portavoz de la compañía.
Las declaraciones de Tyrrell se producen el mismo día en que el diario The New York Times difundiera parte de una investigación del FBI, no terminada aún oficialmente, que señala que los disparos contra al menos 14 de los 17 civiles que murieron en un incidente en Bagdad en septiembre pasado, fueron injustificados y que los empleados usaron sus armas de fuego de forma imprudente.
El contenido de la investigación, también señala que no hay evidencias que apoyen las afirmaciones de los empleados de la empresa de seguridad Blackwater de que respondieron al fuego de civiles iraquíes.
La investigación considera que tres de las 17 muertes ocurridas en la plaza Al Nasur de Bagdad pueden justificarse como una respuesta a una inminente amenaza en virtud de las leyes sobre el uso de la fuerza letal para las compañías privadas de seguridad en Estados Unidos.
"Hasta lo que nosotros sabemos, las personas claves en este incidente todavía tienen que hablar con los investigadores", dijo hoy Tyrrell, en declaraciones reproducidas por la cadena estadounidense de televisión CNN.
Los hechos se remontan al pasado 16 de septiembre, cuando un grupo de agentes de Blackwater disparó contra los civiles que se encontraban en una plaza de Bagdad, causando 17 muertos y 27 heridos, según reveló una investigación de las fuerzas de seguridad iraquíes.
Este incidente provocó gran conmoción entre los iraquíes y las autoridades locales y a raíz de ese tiroteo el Gobierno ratificó una propuesta de ley para retirar la inmunidad a todas las agencias de seguridad extranjeras que actúan en el país e introducir nuevos requisitos.
Sin embargo, Tyrrell subrayó hoy que en caso de que se probara que se cometieron una serie de errores "queremos que se identifique a la persona o las personas, responsables".
Una investigación de los hechos llevada a cabo por el Departamento de Estado, obligó a la secretaria de Estado de EE.UU., Condoleezza Rice, a imponer a comienzos de octubre nuevas medidas para mejorar las labores de supervisión sobre los agentes de seguridad privados que protegen a los diplomáticos estadounidenses en Irak.
Entre las nuevas medidas del Departamento de Estado destacan la creación de un consejo especial que investigue futuras matanzas, la instrucción a los contratistas sobre cultura iraquí y nuevas medidas de seguridad para los convoyes de diplomáticos estadounidenses en Irak.