La Naturaleza parece haberse ensañado con Estados Unidos este año. Un calor sin precedente y sequías devastadoras. Tornados mortíferos que arrasan con pueblos. Desbordes masivos de ríos. Una nevada con daños de mil millones de dólares. Y ahora un inusual huracán que causa inundaciones en Vermont.
Como si fuera poco lo que cae del cielo, la corteza terrestre se sacudió en sitios normalmente estables: Colorado y toda la costa este, incluso Nueva York. El viernes, un intenso terremoto provocó breves advertencias de olas gigantescas en Alaska. Mientras tanto Arizona y Nuevo México han establecido récords de incendios descontrolados.
Las pérdidas totales por las inclemencias climáticas superan los 35,000 millones de dólares, y eso sin contar las ocasionadas por el huracán Irene, según la Administración Nacional de los Océanos y la Atmósfera. Han habido más de 700 muertes por desastres climáticos, en su mayoría por una serie de tornados a principios de año.
En el 2011, aunque han habido episodios devastadores en otras latitudes, como el maremoto y la ola gigante en Japón, las inundaciones en Australia y la sequía en África, parece haberle tocado el turno a Estados Unidos.
El país ha experimentado un récord de diez catástrofes climáticas que le han costado más de mil millones de dólares.
Según los expertos, se debe al azar o a la mala suerte. Pero hay muchos que creen que el calentamiento global, atribuido a los seres humanos, aumenta las probabilidades de que las cosas salgan mal.