Hace casi cien años, Japón regaló a EE.UU. 3,000 árboles en señal de amistad, y ahora Washington demuestra su hermandad con el país nipón al convertir el Festival de los Cerezos en Flor en una cita solidaria, tras el terremoto de marzo.
Desde hace 99 primaveras, la capital de Estados Unidos se viste de rosa y blanco para despedir al invierno, gracias a los más de 3,700 cerezos que rodean algunos de sus monumentos más emblemáticos.
El Festival Nacional de los Cerezos en Flor, la celebración más importante de la primavera en Washington, se ha volcado este año con Japón, tras el devastador sismo y el posterior tsunami que arrasaron la costa noroeste del país dejando a su paso más de 27,000 muertos y desaparecidos.
"El festival cobra este año un significado especial por la reciente tragedia. Nuestros corazones están con el pueblo japonés y Japón está en el corazón del festival", dijo Danielle Piacente, directora de comunicaciones del evento.
Un paseo desde el Monumento a Washington hasta el Tidal Basin, la ensenada que alberga los cerezos, inauguró, en los días previos al festival, la campaña en favor de las víctimas del terremoto, con el objetivo de recoger donaciones.
Desde la página web nationalcherryblossomfestival.org, se puede enviar dinero a la Cruz Roja para contribuir a levantar un país sacudido en cuestión de pocos días por un seísmo, un tsunami, y un accidente nuclear.
Uno de los reclamos más exitosos del festival, tras los cerezos, es la curiosa lista de productos que se venden con dos motivos florales y el color rosa,