La capital chilena está cubierta por una capa de humo fétido proveniente de un incendio subterráneo en un gran vertedero que, aunque las autoridades afirman que no es tóxico, irrita ojos y garganta y causa náuseas, mareos y vómitos, según los vecinos.
El gobernador de Santiago, Claudio Orrego, dijo que en comunas apartadas descendió un poco el humo debido a la ventilación, aunque meteorólogos expresaron que por la noche los contaminantes bajan cerca del suelo. Agregó que no puede ser atacado con agua, solo con químicos.