La Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH) denunció hoy que la frontera entre Egipto y Libia ha alcanzado un nivel "de extrema precariedad y urgencia" especialmente para los inmigrantes subsaharianos que huyen del conflicto libio.
La FIDH señaló que antes del inicio en febrero de las revueltas contra el régimen de Muamar el Gadafi trabajaban en Libia unos 2,5 millones de inmigrantes, de los cuales, según cifras de la Organización Internacional de las Migraciones, hasta el pasado lunes habían huido 803.087, la mayoría de ellos para ir a Túnez (397.874) y a Egipto (284.595).
Una misión de la FIDH estuvo entre los pasados 8 y 15 de mayo en la frontera entre Libia y Egipto, país que a diferencia de Túnez, según la ONG, no ha aceptado el establecimiento de campamentos de refugiados en el punto fronterizo de Al Salum.
La encargada de esa delegación, Genevive Jacques, denunció hoy que el colectivo más vulnerable de los que se encuentran allí son los subsaharianos, "que no puede entrar en su país de origen por razones de inseguridad y esperan ser reinstalados en un tercer país".
El equipo interrogó a cerca de 50 personas que vivían en el este de Libia, en zona controlada por los rebeldes, que les contaron que desde las acusaciones de que el régimen de Gadafi había reclutado a mercenarios africanos vivían en una situación de "amenazas de muerte, expoliaciones y hostilidad", y que por ello habían decidido salir del país.
Hasta el pasado 10 de mayo, según la FIDH, en el puesto de Al Salum 647 subsaharianos habían solicitado el estatuto de refugiado y un 78 por ciento de ellos lo había conseguido, lo cual no significa según Jacques que su situación haya mejorado, porque "encontrar un país que los acoja no es fácil".
La FIDH se congratuló de que Suecia haya ofrecido 150 plazas y Estados Unidos 200, pero advirtió que el proceso de reinstalación no ha comenzado y que la Unión Europea (UE) "no ha mostrado su disposición" para albergar al resto.
En su denuncia de las dificultades que atraviesan quienes se han visto bloqueados en ese punto fronterizo, la FIDH apeló a la UE y a Egipto a que "abran más su frontera y sean más conscientes de la realidad en el país, agitada con las operaciones militares de la coalición".
Añadió que se ha dirigido al Consejo Nacional de Transición (CNT) libio, órgano representante de los rebeldes, para que "tome las medidas necesarias para terminar con la campaña de desinformación que estigmatiza a los africanos como mercenarios y para que los criminales no queden impunes".
La FIDH añadió que presionará además a todas las instituciones como la Corte Penal Internacional (CPI), para ofrecerles toda la documentación que esté a su disposición.