Con coros que hechizaban, pero también militares omnipresentes y jefes de Estado veteranos como oradores, los festejos públicos que marcaron en Durban el nacimiento de la Unión Africana (UA) ilustraron, a menudo más de lo esperado, las diferentes facetas del continente.
Alrededor de 25,000 personas en el Kings Park Stadium de Durban contribuyeron ampliamente en la calurosa ceremonia, esperando pacientemente el fin de los discursos del presidente anfitrión y presidente de la UA, Thabo Mbeki, y de un jefe de Estado por cada región africana.
"Este es un momento de esperanza para nuestro continente y nuestros pueblos, un paso gigante", lanzó Mbeki. "Es el momento para Africa de ocupar nuevamente el lugar que le corresponde en los asuntos del mundo", agregó, antes de recordar a la multitud el compromiso de los dirigentes presentes para con la democracia y el buen gobierno de la UA.
Después de Mbeki, un jefe de Estado por cada región africana saludó en un discurso el nacimiento de la UA: entre ellos el de Kenia, Daniel Arap Moi, para Africa del este, el gabonés Omar Bongo y el de Togo Gnassingbé Eyadema, paradójicamente, tres jefes de Estado cuya longevidad en el poder (20 años) no parece encarnar de la mejor manera los ideales de gobernabilidad anunciados por la UA. "No habrá desarrollo viable sin paz ni seguridad. Debemos poner un término a las guerras insensatas en el continente", indicó Mbeki en su discurso.
Paracaidistas de precisión y danzas Impis zulúes (danzas de guerra) se acoplaron a la ceremonia. En medio de ellos había un puñado de futbolistas del equipo nacional de Senegal, héroes africanos del último Mundial. Nelson Mandela, el ícono de la lucha por la libertad africana y premio Nóbel de la Paz, recibió la mayor ovación del estadio.
En honor de varios discursos de sus pares por su rol al impulsar la UA, el dirigente libio Mohamar Kadhafi, no pudo impedir alejarse del programa oficial, que no incluía un discurso suyo. "Africa para los africanos ¡Son libres! Son los dueños de su continente, los dueños de sus tierras. ¡La tierra de Africa es para los africanos!" gritó Kadhafi arrancando al final, con los puños levantados, una ovación de la multitud.