Filipinas evitó enviar representantes a la ceremonia de entrega del Premio Nobel de la Paz para no comprometer la vida de cinco filipinos en el corredor de la muerte en China, según admitió el presidente Benigno Aquino en una entrevista publicada por el periódico Inquirer.
“Nuestro interés es avanzar primero en las necesidades de nuestros ciudadanos”, dijo Aquino.
El presidente filipino añadió que no quería poner en peligro la vida de cinco filipinos -un hombre y cuatro mujeres- condenados a la pena capital en China por tráfico de drogas y aseguró que ya ha enviado una carta a Pekín pidiendo clemencia.
Filipinas fue uno de los dieciocho países que secundaron el boicot de China a la ceremonia de entrega del premio al disidente chino Liu Xiaobo.
“Ha sido por nuestro interés nacional que esta vez no hayamos enviado un representante a la ceremonia del premio Nobel. Pero nos mantenemos firmes en nuestro compromiso con los derechos humanos”, dijo.
El departamento de Asuntos Exteriores filipino negó haber cedido a presiones chinas y justificó la ausencia de su embajadora en Oslo a un asunto consular previamente programado en Dinamarca.