Alrededor de un centenar de países firmaron en Oslo el Tratado internacional para la prohibición de las bombas de racimo e instaron a los principales productores como EE.UU., Rusia y China a sumarse a la iniciativa.
La ausencia de estos países y de otros como la India, Israel, Pakistán, Polonia y Finlandia arrastra un proceso impulsado por las autoridades noruegas en los dos últimos años y que concluyó en mayo con la negociación del documento firmado en Oslo.
En la convención participaron representantes de 125 países, de los cuales 120 se comprometieron a firmarlo, informaron las autoridades noruegas.
El tratado recibió el apoyo de 18 de los 26 miembros de la OTAN, y países como Francia, Alemania, Gran Bretaña, Japón y España enviaron a sus ministros de Exteriores.