Florencio Ávalos, el primer minero en ser rescatado de un yacimiento en el norte de Chile, donde se encontraba atrapado a 700 metros de profundidad, junto a otros 32 compañeros, fue también el primero en abandonar hoy el Hospital de Copiapó con destino a su hogar.
valos, de 31 años, salió del recinto asistencial en un vehículo con los vidrios polarizados acompañado de su familia, sin que los periodistas tuvieran oportunidad de entrevistarlo.
Este minero hizo historia cuando a las 00.10 hora local (03.10 GMT del miércoles) se convirtió en el primer minero en recuperar la libertad tras 70 días de encierro.
El trabajador emergió de la cápsula "Fénix 2" tras un recorrido de apenas 15 minutos por el pozo que durante 33 días excavó la perforadora Scramm T-130, apodada "La Liebre" por los rescatistas, por la rapidez de su trabajo.
Miles de espectadores alrededor de todo el mundo tuvieron oportunidad de presenciar como valos -con gafas negras para evitar la luz- mantenía una gran serenidad, a diferencia de su pequeño hijo Byron, quien le esperaba junto a su esposa, Mónica Araya, y su otro hijo, Alex.
Los familiares rompieron en llanto y se fundieron en abrazos con él, mientras una sirena alertó al campamento "Esperanza" de que el salvamento más milagroso de la historia de la minería había comenzado con éxito.
Los médicos del Hospital de Copiapó confirmaron que los próximos mineros que serán dados de alta son el boliviano Carlos Mamani y el trabajador chileno Claudio Yáñez.