EL PRESIDENTE mexicano, Vicente Fox, ordenó ayer la destitución de los responsables de la Policía de la capital y de la Policía Federal, tras el linchamiento de dos uniformados 10 días atrás.
El jefe de la Policía capitalina, Marcelo Ebrard, y el responsable federal, José Luis Figueroa, estaban sometidos a fuertes críticas desde el pasado 23 de noviembre, cuando dos agentes encubiertos fueron golpeados y quemados por una turba, mientras que un tercero escapó de la muerte por poco.
Al mismo tiempo, la decisión de Fox de ordenar la sustitución de Ebrard, que recibe órdenes del alcalde capitalino, Andrés Manuel López Obrador, es inédita en su gobierno.
Fox apeló a la Constitución para exigir a López Obrador, su máximo rival político, que quite del cargo a Ebrard y le proponga un sustituto en 72 horas.
Los tres agentes eran de la Policía Federal Preventiva (PFP), y oficialmente realizaban una investigación antinarcóticos en San Juan Ixtayopan, al sureste de la ciudad de México.
Las terribles imágenes de su linchamiento fueron retransmitidas casi en directo por televisión, mientras que la policía de la capital permanecía en el exterior del pueblo.