El presidente mexicano Vicente Fox acudirá con satisfacción mañana a la invitación de George W. Bush para que lo visite en su rancho de Crawford (Texas), pero al mismo tiempo con el persistente reclamo de solucionar el tema migratorio.
Bush invitó a Fox el pasado mes de enero, durante la cumbre de las Américas de Monterrey para esta "select official visit" (visita oficial selecta), según recalcan fuentes de la presidencia mexicana.
La buena sintonía se ha restablecido entre ambos presidentes, pero en el horizonte siguen los nubarrones, como la reciente decisión de una corte de Oklahoma de ratificar la condena a muerte de un ciudadano mexicano.
La cancillería mexicana calificó el martes como "desacato" la actitud del tribunal estatal del país vecino, puesto que el mexicano, Osvaldo Torres, forma parte de una lista de protegidos por la Corte Internacional de Justicia (CIJ).
México acudió al CIJ a finales del año pasado acusando a Estados Unidos de no respetar el derecho a la asistencia consular en favor de esos mexicanos condenados a la pena capital.
"Es un tema de la corte de Oklahoma, no del gobierno federal" estadounidense, aclaró el subcanciller Gerónimo Gutiérrez en rueda de prensa el martes.
El gobierno mexicano ha dejado traslucir claramente que no quiere que se perturbe el clima de camaradería en Crawford.
"Existe una agenda de trabajo, con una reunión de la comitiva oficial, para revisar el estado que guardan distintos temas de la agenda bilateral: migración, agua, el tema de la administración de la frontera común, temas comerciales" y otros, precisó Gutiérrez.
Esta visita a Crawford será el décimo encuentro entre Bush y Fox, y el presidente mexicano acudirá a la cita acompañado de su esposa, Marta Sahagún, y del canciller Luis Ernesto Derbez, entre otros.