Fracasó la realización de una crucial reunión entre el presidente de Bolivia, Gonzalo Sánchez de Lozada, y el líder de los cultivadores de coca, Evo Morales, realizada ayer, para crear condiciones de paz por los conflictos sociales, que dejaron 18 muertos,.
Morales acudió a la cita acompañado de unos 30 dirigentes de diversas organizaciones, mientras el gobierno destacó al ministro de la Presidencia, Carlos Sánchez, quien condicionó la presencia del mandatario en la reunión al cese de un corte de rutas por parte de los cocaleros del Chapare, que ya cumplió su cuarto día.
"No es posible llevar adelante una dinámica de diálogo bajo presión", manifestó Sánchez. La negociación con el presidente Sánchez de Lozada se cumplirá si en forma simultánea "tanto los cocaleros como el gobierno dejamos sin efecto los bloqueos, las medidas de presión y las medidas de control establecidas", sostuvo.
"De nuestra parte", aseguró, "esto implica el compromiso de suspender las medidas de control desplegadas en los últimos días (a lo largo de la carretera Cochabamba-Santa Cruz), siempre y cuando los cocaleros levanten los bloqueos en forma simultánea".
"La etapa de discusiones sin movilizaciones se acabó", retrucó Evo Morales, quien encabeza una bancada de 35 congresistas, la primera fuerza de oposición parlamentaria.
El líder sindical hacía alusión a cinco reuniones efectuadas con el mandatario entre septiembre y diciembre últimos y otras 40 llevadas a cabo en el mismo período por comisiones técnicas mixtas para acordar un plan consensuado de reducción de las plantaciones de coca.
Al cabo de la frustrada reunión, en la que se pactó un receso para consultar el criterio del presidente Sánchez de Lozada respecto de la posición de los cocaleros, Morales anunció a la prensa que "no suspenderemos las medidas de presión hasta lograr nuestro objetivo". También, llamó a otros sindicatos "a aunar esfuerzos y plantear un pliego único de reivindicaciones al gobierno".
La crisis social ha dejado ya 18 muertos, entre ellos cinco cocaleros como consecuencia de la represión armada en el Chapare, y el resto ancianos jubilados y viajeros en accidentes relacionados con las protestas populares, según un nuevo balance oficial y de la oficina de Derechos Humanos.