El intento de entablar un diálogo entre Costa Rica y Nicaragua que destrabase su litigio fronterizo fracasó al negarse Managua a aceptar la condición de replegar sus tropas de la zona caribeña que ambos países reclaman como propia, que fue objeto de una inspección de un delegado de la OEA.
La reunión binacional estaba prevista para ayer y hoy con la presencia de ministros de Exteriores el primer día, y la de los presidentes el segundo, pero ninguno de los dos cedió en su posición acerca de las condiciones en que se debería dar el encuentro.
El embajador de Nicaragua en San José, Harold Rivas, declaró que a la cita en Costa Rica “no viene nadie”, e insistió en que su país está dispuesto a sentarse a conversar, pero aclaró que ese diálogo debe ser “incondicional”.
El diplomático afirmó que el encuentro quedó cancelado “hasta nueva fecha”, tras afirmar el jueves el canciller costarricense, René Castro, que para entablar conversaciones es necesario el retiro de las tropas nicaragüenses de la zona de controversia.
Costa Rica exigía que la cita binacional se realizara de acuerdo a una resolución del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA), que pedía la retirada de todo elemento armado de la zona de controversia y la reanudación de las conversaciones sobre asuntos limítrofes con el acompañamiento de ese organismo.
El embajador nicaragüense abogó por un diálogo “incondicional” y rechazó cualquier presencia de la OEA en las conversaciones.
“Nunca nos ha acompañado la OEA en una reunión binacional, entonces por qué tiene que hacerlo ahora”, declaró Rivas.