Las autoridades de Egipto dieron por concluidos los esfuerzos diplomáticos para resolver la crisis política que atraviesa el país y pidieron a los islamistas que abandonen “rápidamente” las acampadas que mantienen en El Cairo.
Tras más de una semana de intensas gestiones de enviados internacionales, la Presidencia egipcia culpó del fracaso de dicha mediación a los Hermanos Musulmanes, grupo al que perteneció hasta que asumió el poder, el 30 de junio de 2012, el presidente Mohamed Mursi, derrocado por un golpe de Estado el pasado 3 de julio.
“Hoy terminaron los esfuerzos diplomáticos para dar la oportunidad adecuada a los Hermanos Musulmanes de renunciar a la violencia”, señala la nota presidencial.
Los enviados de EE.UU., William Burns, y la Unión Europea, Bernardino León, así como los jefes de la diplomacia de Emiratos Árabes Unidos y Catar se han entrevistado en los últimos días con las autoridades egipcias y con los islamistas.
Al respecto, la Presidencia destacó que les permitió visitar las protestas y hablar con sus responsables para “instar a los Hermanos Musulmanes a asumir su responsabilidad nacional”.
Las autoridades agradecieron esta mediación, aunque el presidente interino egipcio, Adli Mansur, criticó las declaraciones del senador John McCain, que viajó a Egipto por encargo del presidente de Estados Unidos, Barack Obama.
Mansur calificó de “injerencia inaceptable” que McCain aludiera a la destitución de Mursi como un “golpe” y urgiera a la liberación de los presos políticos.
Poco después del anuncio del fin de la mediación, el primer ministro, Hazem el Beblaui, pidió a los seguidores de Mursi que pongan fin “rápidamente” a sus protestas. En una declaración televisada, Beblaui aseguró que no habrá “marcha atrás” en la decisión de disolver las acampadas de las plazas Rabea al Adauiya y Al Nahda, a cuyos responsables acusó de incitar a la violencia. También advirtió de que el uso de armas por cualquier persona que no pertenezca a la Policía se encontrará con “la más severa fuerza”.