La decisión de la segunda fuerza parlamentaria argentina de romper el diálogo abierto por el Gobierno apenas un mes después de la convocatoria del oficialismo puso de manifiesto la soledad del Ejecutivo de Cristina Fernández y las diferencias internas entre la oposición.
La Unión Cívica Radical (UCR) dio por cerrada su participación en las conversaciones al tachar el llamamiento formulado por el Ejecutivo de “maniobra perversa” destinada a “ganar tiempo”, afirmó uno de los máximos dirigentes del radicalismo.