El contingente internacional comandado por Francia que se ha desplegado en Bunia, capital del distrito de Ituri, en el nordeste de la República Democrática del Congo (RDC), prometió ayer restaurar la paz en la ciudad “cueste lo que cueste”.
“Restauraré la seguridad en Bunia pese a quienes se interponen en el camino de mi misión”, dijo en rueda de prensa el comandante de la “Operación Artemisa”, el general de brigada francés Jean-Paul Thonier.
Según Thonier, “algunos de los signatarios (de los pactos para pacificar la zona) se han retractado” pero la fuerza multinacional “tiene el mandato, los medios militares y la voluntad de restaurar la paz y la seguridad en Bunia”.
“Para mí, seguridad significa libertad de movimientos para todos los congoleses y para ello se necesita que se prohíba la presencia en Bunia de cualquier grupo armado”, dijo el militar galo, quien afirmó “déjenlo en mis manos y verán resultados positivos en pocos días”.
Mientras tanto, un helicóptero del Ejército francés que despegó el martes de Entebbe, el aeropuerto de Kampala, rumbo a Bunia fue blanco de disparos de armas ligeras y tuvo que regresar a Uganda, anunció ayer un portavoz militar francés en Kampala.
El aparato, de tipo Puma, transportaba a ocho soldados franceses y un cargamento de municiones para la Fuerza multinacional de emergencia, bajo mando francés, enviada a Bunia por las Naciones Unidas.
El helicóptero regresó a Entebbe después de hacer una escala en Kabarole, en Uganda para verificar su sistema hidráulico, que resultó dañado levemente por una bala, dijo el capitán Frédéric Solano, portavoz del Ejército francés en Uganda.