El Parlamento francés aprobó ayer el proyecto de ley de la cohesión social, un ambicioso plan con el que Francia pretende reducir las crecientes desigualdades y que pone especial énfasis en el empleo y la vivienda.
Entre las medidas más destacadas figuran la creación del "contrato de futuro", destinado a aquellos que reciben un salario mínimo.