La centro-derecha francesa está lista para castigar a la vapuleada izquierda en las elecciones parlamentarias que comienzan hoy, pero una cifra récord de candidatos, la apatía electoral y el repunte de la extrema derecha advierten que no se debe descartar un resultado sorpresivo.
Las encuestas predicen que los aliados del recién reelecto presidente Jacques Chirac conseguirán una cómoda mayoría en el parlamento en la segunda ronda electoral, que se realizará el 9 y el 16 de junio, asegurándole el poder suficiente para llevar a cabo reformas impositivas y en la lucha contra el crimen.
Los comentaristas dijeron ayer que la existencia de una media de 15 candidatos por distrito electoral podría provocar una dispersión de los votos e impulsar al Frente Nacional, cuyo líder populista Jean-Marie Le Pen sorprendió al mundo entero al pasar a la segunda vuelta en las elecciones presidenciales.
Los niveles de abstención nunca vistos hasta ahora, que también ayudaron a Le Pen, podrían fastidiarlo todo pues el creciente número de votantes desilusionados con una clase política ha regresado a la apatía tras unas semanas de activismo anti-Le Pen.
El diario izquierdista Liberation advirtió ayer que podría producirse un récord de baja participación, mientras que los candidatos aprovecharon sus últimos mítines electorales para hacer un llamamiento para que los votantes acudan a las urnas y voten sabiamente.