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Francisco en Medellín: la Iglesia no es aduana, está abierta

El papa sufrió un retraso en su llegada al lugar de la misa debido a que las malas condiciones climáticas lo obligaron a desplazarse en automóvil y no en helicóptero desde el aeropuerto municipal de Rionegro a la ciudad de Medellín, donde lo esperaban los fieles.


El papa Francisco llamó a los sacerdotes y colombianos en general a mirar más allá de la férrea ortodoxia eclesiástica a fin de que acojan y ayuden con amor a la gente, particularmente los que más sufren.

 

Horas después de encuentros con víctimas y victimarios del largo conflicto armado colombiano, en los que pidió un sincero paso por el perdón y la reconciliación del país, el papa dedicó su homilía en Medellín al papel de la Iglesia en la búsqueda de fieles que no se muestren indiferentes ante el sufrimiento de los demás.

 
 

“La Iglesia en Colombia está llamada a empeñarse con mayor audacia en la formación de discípulos misioneros... que sepan ver, juzgar y actuar”, señaló ante más de un millón de fieles congregados desde temprano al aire libre.

 

 
El papa sufrió un retraso en su llegada al lugar de la misa debido a que las malas condiciones climáticas lo obligaron a desplazarse en automóvil y no en helicóptero desde el aeropuerto municipal de Rionegro a la ciudad de Medellín, donde lo esperaban los fieles.

 

Francisco les ofreció disculpas y agradeció a la multitud por su paciencia y coraje.

 
 

El papa luego habló sobre la importancia de tomar una actitud de renovación y de mayor involucramiento en un país que, desgarrado por un prolongado conflicto armado, necesita amor y acciones bondadosas.

 

 
La misa se dedicó a San Pedro Claver, un jesuita español que luchó por los esclavos y los derechos humanos y a quien Francisco venerará en el cierre de su viaje en la caribeña Cartagena.

 

El papa se salió por unos instantes del texto de su homilía para decirle a sus “hermanos” que la Iglesia no era un puesto de aduanas y que “tiene las puertas abiertas”, para todos.

 

Algunos esperan que el mensaje del pontífice los inspire más en sus vidas.

 

"Él es la cabeza de la Iglesia, pero nosotros estamos en el mismo sitio de esta Iglesia", dijo a The Associated Press Betsy García, de 23 años, venezolana que ahora vive en Colombia y se está formando para convertirse en monja. "Él es la guía que Cristo nos dejó. Entonces él es el que nos va a dar el empuje, el camino para continuar".

 

El mensaje papal resonó justo en Medellín, un bastión importante de la Iglesia: la capital del departamento de Antioquia y segunda ciudad más importante del país, es una de las que más sacerdotes tiene en Colombia y que ha sufrido los embates de la violencia paramilitar y del narcotráfico.

 

La ciudad albergó una conferencia de obispos latinoamericanos en 1968 y motivó la visita del primer papa --Pablo VI-- a Colombia y América Latina ese año.

 

Tras el oficio religioso, Francisco se reunió con centenares de niños abandonados y en condiciones de riesgo en la Casa Familia San José, una institución caritativa. Antes de regresar a la Nunciatura Apostólica en Bogotá, el papa celebrará un encuentro con sacerdotes, seminaristas y sus familias.

 

El papa vivió el viernes una jornada intensa y conmovedora: en un encuentro en la ciudad de Villavicencio --una de las más golpeadas por la guerra-- escuchó los testimonios de víctimas y agresores del conflicto, rezó con ellos y les pidió que perdonaran con franqueza para lograr sanar las heridas del más viejo conflicto armado de América Latina.


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1082905
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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