La entrada de una masa de aire polar en Paraguay, con temperaturas por debajo de mínimos históricos, ha empeorado las condiciones de vida de las cerca de 70 mil personas que siguen refugiadas en casas de madera en Asunción desde diciembre, cuando abandonaron sus hogares por la crecida del río.
Como ocurrió entonces con esas inundaciones, las bajas temperaturas llegaron de un día para otro, y los termómetros pasaron de máximas de 35 grados a apenas 9.
El aire frío penetra también por todas las rendijas de las casetas de madera y chapa donde se alojan los desplazados, precarias construcciones habilitadas en plazas y campamentos.