La Policía de Investigaciones de Chile frustró una fuga masiva de presos considerados peligrosos, que pretendían huir de una cárcel a través de un túnel construido a 7.5 metros de profundidad y que ya medía 85 metros de longitud.
Los organizadores, entre los que hasta el momento se ha identificado a tres presos y a otras seis personas, financiaban a través del tráfico de drogas esta fuga, prevista para finales de marzo y en la que podrían haber participado unos 220 presos de la cárcel Colina II, a 35 kilómetros al noreste de Santiago.
Según informaron fuentes policiales, el túnel, que se empezó a construir en una vivienda cercana a la prisión, se situaba a 7.5 metros de profundidad, tenía cerca de un metro de altura y medía 85 metros de longitud, aunque según la Policía se iba a extender hasta los 120 metros.
Las autoridades coincidieron en señalar que el túnel es el más largo y sofisticado de los que se han construido en Chile, ya que cuenta con un sistema de pilares de madera, un carro de arrastre, un sistema de radio, ventilación de tubo y un acolchado con cajas de huevos para evitar el ruido.