El presidente de Honduras, Ricardo Maduro, reconoció ayer que cometió un error al nombrar como ministra de Cultura, Artes y Deportes a su ex novia Mireya Batres, de quien su esposa, la española Aguas Ocaña, tenía celos.
Maduro reiteró que no ahondará en detalles sobre la renuncia de Batres, mientras que la primera dama dijo que ella no dio ninguna orden, porque no toma decisiones en ese sentido.
Además, según Ocaña, el caso no tiene tanta importancia porque se trata de un Ministerio que va a desaparecer.
Maduro escogió a Batres como ministra de Cultura, Artes y Deportes al asumir el poder, el 27 de enero de 2002, cuando aún no se había casado con Ocaña, que ya era su novia.