Un húngaro que hoy tiene 68 años vivió durante tres años en condiciones míseras en un establo luego de ser vendido como esclavo a una familia por su propia hija.
El diario "Népszabadság" publicó esta semana que el caso fue destapado cuando empleados del ayuntamiento húngaro de Újkígyós, cerca de Rumania, encontraron al hombre mientras realizaban un estudio sobre las condiciones de vida de los vecinos de la aldea.
El hombre trabajaba gratis para los dueños de la casa, de los que recibía sólo comida una vez al día.
Los exámenes médicos demostraron que tenía varias costillas rotas y padecía sarna.