Decenas de miles de personas marcharon ayer por Caracas exigiendo la renuncia del presidente venezolano, Hugo Chávez y repitiendo las consignas de una masiva protesta que hace tres meses derivó en un golpe de Estado contra el gobernante.
Pero Chávez estaba en Maracay, 100 kilómetros al oeste de la capital, condecorando a soldados en la estratégica base militar de esa ciudad, que fue clave para que regresara al poder el 14 de abril, 48 horas después de ser derrocado, al rehusar plegarse a los oficiales rebelados.
La marcha recorrió una de las principales arterias de Caracas, en medio de fuertes medidas de seguridad, hasta culminar a cinco cuadras del palacio presidencial, en una movilización que para muchos de sus promotores sería el "último round" contra Chávez.
Fue durante una manifestación antigubernamental que se dirigía al palacio de gobierno el 11 de abril que hombres armados dispararon contra los manifestantes, matando a 17 personas, lo que desató el derrocamiento de Chávez. En los días posteriores a la rebelión, otras 40 personas murieron en medio de saqueos y violentas protestas callejeras.
Chávez, quien recordó la fecha del golpe como una "conspiración, producto de la irracionalidad de minorías" privilegiadas, dijo a los soldados en Maracay que "el rumbo de Venezuela no lo cambiará nada ni nadie, el rumbo de Venezuela es la paz y la democracia".
"Nadie nos va a imponer un camino hacia la guerra ni hacia la violencia, nosotros queremos paz y nosotros estamos haciendo una patria para todos en paz, en democracia y con justicia social", agregó Chávez, quien encabezó un intento de golpe de Estado en 1992, seis años antes de ganar la presidencia.
Los promotores de la marcha, organizaciones sindicales, empresariales, partidos políticos de oposición y grupos civiles, culpan a Chávez de promover el odio y la división de clases y de haber sumergido al país en la pobreza atroz.
En tanto, al coro de "se va, se va, se va", decenas de miles de manifestantes con silbatos, banderas de Venezuela y pancartas pedían la renuncia de Chávez y exigían que se haga justicia por las muertes de hace tres meses.
"No disparen, soy venezolano", decía la consigna en la camisa blanca de uno de los manifestantes. "Chávez eres como el SIDA, matas lento", rezaba una pancarta al lado de un grupo de manifestantes que cargaba una escultura del mandatario vestido de preso y tras barrotes.
Cientos de efectivos de la policía militarizada y algunas tanquetas fueron desplegados en los alrededores del palacio de gobierno, en fuertes anillos de seguridad que impedían el acceso a la zona tanto a los opositores como a algunos "chavistas".
Observadores internacionales fueron invitados por la oposición a supervisar la marcha, que originalmente llegaría hasta la casa de gobierno pero cuya ruta fue modificada luego que el Ejecutivo reflotó un decreto de 1992 que prohibe protestas en las adyacencias del Palacio Presidencial.
Por otro lado, un grupo de familiares de las víctimas del 11 de abril solicitó al Tribunal Supremo de Justicia enjuiciar al opositor alcalde Mayor de Caracas, Alfredo Peña, por violencia, informó ayer el máximo tribunal.
El abogado Fabián Chacón, en nombre de familiares de las víctimas de la jornada que precedió al fugaz golpe de Estado contra Chávez, solicitó al máximo tribunal iniciar el proceso para un "antejuicio de mérito", primer paso para enjuiciar a altos funcionarios.
¡Fuera Chávez! exige oposición
El presidente aseguró que el rumbo de Venezuela no será desviado por caminos de violencia o guerra por lo que llamó a la paz.