Precedidas por la banda de una escuela militarizada que marcó el paso y envueltas en un ambiente entre patriótico y religioso, miles de personas marcharon en ciudad de México para expresar apoyo a un sector de la sociedad que a menudo desempeña el involuntario papel de villano: las fuerzas armadas.
Poco antes de comenzar la marcha, José Antonio Ortega, presidente del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal, una de las organizaciones civiles que convocaron la movilización, declaró que el objetivo de la misma era mostrar “solidaridad con las familias de militares que dieron su vida por la paz en México”.
“Para acompañar a esposas, padres, hijos, hermanos de los que perdieron la vida por México. A ellos, gloria; a ellos, honor. Sus muertos son nuestros muertos, sus heridos son nuestros heridos. Y hoy llamamos a todos los mexicanos a construir la paz. No queremos guerra, no queremos violencia, queremos paz”, abundó.
A una semana de la realización de elecciones legislativas y locales, Ortega hizo igualmente un llamado “a todos los mexicanos a emitir el voto, a participar, a que manifiesten su evaluación de los políticos, de sus candidatos, de los partidos políticos”.
El próximo 7 de junio, más de 83 millones de mexicanos están convocados a las urnas para elegir 1,996 cargos, incluidos 500 diputados federales y los gobernadores de nueve estados, luego de unas campañas marcadas por el asesinato de candidatos y llamados de diversos grupos a boicotear la votación.
“Hay entidades con riesgo, en donde puede haber problemas; ojalá no los haya y que la mayor parte de los mexicanos salgamos a emitir nuestro voto”, manifestó Ortega.
A su vez, Isabel Miranda, fundadora de Alto al Secuestro, otra de las agrupaciones organizadoras, reconoció que “existe una gran duda con respecto al actuar de muchas instituciones, pero lo que los mexicanos debemos tener claro es que tenemos que fortalecerlas”.
“No podemos mandarlas al demonio, no podemos deshacernos de ellas. Tenemos que señalar lo que está mal, pero eso no quiere decir que tengamos que desaparecerlas. Lo que tenemos que hacer es un llamado para que se cumpla la ley”, dijo.
La marcha se inició en el monumento conocido como Ángel de la Independencia, símbolo de la capital mexicana, encabezada por 25 miembros de la banda del Colegio Militarizado Moderno Alarid, una institución educativa privada.
En seguida se sumaron seis jinetes vestidos al estilo revolucionario, montados en sus magníficos percherones.
“Cuando muere cualquier persona, se guarda un minuto de silencio, pero cuando muere un soldado nadie protesta ni llora ni lo siente. Yo en lo personal lo siento y por eso vine, a reclamar paz y también a llorar por los soldados muertos”, dijo Eloy Salazar, uno de los jinetes, miembro de la Agrupación de Charros de La Villa.
Inmediatamente detrás venía el grueso de los manifestantes, con Ortega y Miranda al frente y portando un letrero con el lema “Por la paz en Jalisco y en todo México”, alusivo al estado del que proviene desde hace varias semanas buena parte de las noticias sobre la violencia del crimen organizado.
Muchos de los alrededor de 2,000 manifestantes portaban pancartas en las que expresaban apoyo a los militares, cuyo papel en la lucha contra la delincuencia los ha puesto en ocasiones en el banquillo de los acusados, particularmente a raíz del 30 de junio de 2014.
En esa fecha, 22 civiles murieron a manos de soldados en el municipio de Tlatlaya. Asimismo, los familiares de los 43 estudiantes desaparecidos el 26 de septiembre de 2014 en Iguala exigen que se investigue el supuesto papel del ejército en los hechos.
Situación
- 2,000 personas participaron en la marcha convocada para apoyar a la milicia mexicana.
- 2014 ese año se dieron los mayores escándalos que involucran a militares en masacres.
