Las fuerzas de Muamar el Gadafi aumentaron la presión cerca de la ciudad portuaria de Misrata y en una región montañosa del oeste del país para tratar de impedir que los rebeldes avancen hacia la capital libia, dijeron los rebeldes.
Por lo menos 11 personas murieron en los combates que comenzaron la noche del lunes y se extendieron hacia el martes, de acuerdo con activistas.
Desde que comenzó el levantamiento contra su régimen hace casi cinco meses, Gadafi ha mantenido el control de algunas áreas del occidente de Libia, mientras que los insurgentes se han atrincherado en el tercio oriental del país.
El gobierno libio ha sido incapaz de retomar dos grandes bastiones rebeldes en occidente: Misrata y varios poblados de la región montañosa de Nafusa.
Los rebeldes han tratado de afianzar su posición de estos sitios y avanzar hacia Trípoli.
En los últimos combates, se reportaron feroces enfrentamientos en el pueblo de Dafniya, cerca de Misrata, en los que siete rebeldes murieron y 46 más resultaron heridos, dijo el activista antigubernamental Faraj Akwedeir. Las tropas de Gadafi “trataron de entrar en Misrata desde varios frentes, pero nuestros combatientes los detuvieron”, aseguró el combatiente.
Transición.
El secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, abogó por que la ONU y no la Alianza Atlántica gestione la transición libia a la democracia tras la renuncia del dictador libio.
“Nosotros no proponemos un papel de liderazgo en el período después de Gadafi. Querríamos que la ONU dirija los esfuerzos que ayuden al pueblo libio en la transición a la democracia”, afirmó Rasmussen.
El diplomático subrayó que “el futuro de Libia debe ser determinado por los libios” y que, “por supuesto, para satisfacer las demandas del pueblo Gadafi debe dejar el cargo”.
“Somos conscientes de que hay varias soluciones.