El ex presidente peruano Alberto Fujimori, sentenciado a 25 años de prisión por crímenes de lesa humanidad, recibe en su celda desde hace meses la visita de cientos de seguidores supuestamente para ser adoctrinados, lo que dejó en evidencia sus privilegios penitenciarios.
Tanto el presidente peruano, Alan García, como el secretario ejecutivo de la ONG Coordinadora Nacional de Derechos Humanos (CNDDHH), Ronald Gamarra, coincidieron en que Fujimori debería ejercer sus derechos con “prudencia”.
Sin embargo, la legisladora Keiko Fujimori, hija del ex mandatario, negó que el centro de reclusión de su padre se esté utilizando como centro de “adoctrinamiento”, como señaló esta semana la revista Caretas.
“Son simplemente personas, en muchos casos personas humildes, que van a visitar a mi padre, a brindarle muestras de cariño, de apoyo, de solidaridad”, dijo Keiko, líder de la alianza política Fuerza 2011.