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Funcionarios con SIDA afectan gestión


La infección por VIH/SIDA entre funcionarios del gobierno sudafricano amenaza entorpecer el funcionamiento del Ejecutivo, de acuerdo a un estudio publicado ayer.
Se estima que más de 100,000 funcionarios, del total de un millón de trabajadores públicos de Sudáfrica, están infectados con la enfermedad, informó el periódico Sunday Independent.
Hasta 250,000 pueden morir por la enfermedad en el año 2012, señaló el diario, citando un informe del Centro para el Estudio del sida de la Universidad de Pretoria.
"¿Cómo puede el gobierno mantenerse y funcionar eficazmente cuando muchos de sus funcionarios enferman de VIH y mueren de SIDA?", cuestionó el estudio.
Sudáfrica tiene el mayor índice de VIH/SIDA del mundo, con cerca de 5.3 millones de personas infectadas.
El periódico informó que el informe, encargado por el Departamento de Servicio Público y Administración, debe ser difundido esta semana en una conferencia sobre población y desarrollo.
La enfermedad está actualmente causando un impacto fuerte en la educación, donde el empleo de profesores desciende y las bajas por enfermedad aumentan, indicó al periódico un portavoz de una asociación de profesores. Los profesores representan a un 40% de los funcionarios.
El VIH/SIDA ha causado también el retraso del ingreso de niños en la escuela, señaló el informe. La media de incremento de escolarización se redujo hasta un 0.5% en el periodo 1995-2000 desde un 4,21 por ciento en 1990-1995.
Su madre se quejaba de constantes dolores de cabeza, principalmente en horas de la noche. En muchos casos no podía dormir porque nunca apagaban la luz en la sala, el televisor constantemente estaba encendido. En varias ocasiones cuando la fueron a visitar la encontraban con las uñas sucias, porque cuando quería hacer sus necesidades las enfermeras solo le pasaban una paleta para que ella se aseara a pesar de que ya no veía bien.
"Le recordaba a las enfermeras cuando le tocaban las medicinas", dice Noel. Incluso, sabiendo ella que sus dolores se agudizaban en horas de la madrugada y no en el día, los medicamentos que se le administraban los guardaba para tomárselos a esa hora, recuerdan que les dijo.
"Mi madre nos dijo que aguantaba las ganas de orinar hasta que alguno de nosotros llegara, porque si le pedía a una enfermera que la ayudaran, ellas se molestaban", destacó Sheyla.
Para los hijos de Maritza algo les ha quedado claro con la muerte de su madre, "el que entra en semi-intensivos de neurocirugía no sale vivo", de echo recuerdan que con su madre entraron dos pacientes que fallecieron antes que ella.
Noel todavía no se explica cómo si se daba un cupo por día, y al inicio había tres pacientes antes que su madre y luego ocho; su progenitora tuvo 22 días, cuando se suponía que a esos casos ya se les había dado curso. "Las matemáticas no cuadran en la CSS", dijo Noel al tiempo que se interrogó ¿qué probabilidades de vida hay en esas matemáticas, porque nunca concuerdan?
Noel, Sheyla y Evelyn saben que con exponer su caso a la luz pública no revivirán a su madre, pero sí alertarán a muchos de las cosas que están sucediendo y de alguna forma les hace sentirse menos impotentes ante el dolor de perder a su madre. Este caso ellos lo expusieron el 5 de marzo, cuando se decidieron a repartir por diversos pisos y en la entrada del Complejo Hospitalario Metropolitano una nota a la que titularon "Un cupo para vivir", algo que le valió el que fueran expulsados por la seguridad de la institución de los predios del edificio, porque según les dijeron no estaban autorizados para repartir esos volantes.
Maritza Céspedes murió el viernes 27 de febrero a las 12:30 del mediodía, aunque estuvo 22 días esperando por un examen que nunca llegó, su cuerpo sólo podía permanecer en semi-intensivos una hora o sería llevada a la morgue, en donde por ser fin de semana, quedaría hasta el lunes 1 de marzo. Sus hijos agilizaron todo, subieron y bajaron varias veces escaleras para que el cuerpo de su madre les fuera entregado de inmediato.
Esto caso evidencia que el problema de la CSS tiene más que aspectos de mala administración o de incluso corrupción, el problema de fondo es los cientos de asegurados y beneficiados que no pueden tener un servicio digno por el cual están pagando y por no tenerlo, pierden su vida.
El cineangiógrafo del Complejo Hospitalario Metropolitano estuvo dañado por espacio de 14 meses. Hace tan sólo dos semanas se reparó, pero según nos informara una fuente que pidió reserva de su nombre, se le hicieron pruebas de aceptación y no daba los parámetros requeridos, por lo que no se está usando.
Cabe señalar que un estudio de rayos X en un cineangiógrafo puede costas aproximadamente B/. 1,000.


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148473
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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