La victoria de Mauricio Funes al frente del FMLN en los comicios presidenciales de El Salvador supone una apuesta inédita e histórica del país por un gobierno que se suma a la corriente de izquierda que recorre América Latina en un momento de crisis económica mundial.
Funes, un reconocido y combativo periodista, se impuso en las urnas al conservador Rodrigo Ávila, en lo que significó el fin de una etapa de 20 años de Gobiernos de la Alianza Republicana Nacionalista (ARENA).
El aspirante por el Frente "Farabundo Martí" para la Liberación Nacional (FMLN), quien despuntó como favorito durante toda la campaña electoral, se alzó con un 51,27 por ciento de los votos, frente 48,73 por ciento de Ávila, con algo más del 90 por ciento de las actas escrutadas por el Tribunal Supremo Electoral (TSE).
A juicio Roberto Rubio, director de la Fundación Nacional para el Desarrollo (Funde), el futuro Gobierno de Funes, si bien puede inscribirse en el retorno de la izquierda a la región, "va a tener características bastantes particulares", que dependerán del papel de la oposición y de su relación con el FMLN, entre otros aspectos.
El futuro jefe de Estado tendrá, según el experto, "espacios más reducidos" que los mandatarios de Bolivia, Evo Morales; Ecuador, Rafael Correa; o Venezuela, Hugo Chávez.
Y esa "estrechez" en el poder estará dada por la ausencia de una mayoría simple en la Asamblea Legislativa (unicameral), unas instituciones como la Corte Suprema o la Fiscalía, en la que no tiene presencia su partido, la posible "hostilidad" de la prensa y una base social que esperará soluciones rápidas, detalló Rubio.
Estimó, por otro lado, que la cercanía con Chávez estará marcada por sectores del Frente afines al mandatario, pero previó que también habrá relación con Estados Unidos y un acercamiento con Cuba.